Mensaxe do presidente da Federación Internacional de Periodistas
Jim Boumelha, presidente da FIP. Foto: www.ifj.org
Cuando terminaba el último día de 2009, Michelle Lang cayó en los campos de la muerte de Afganistán concluyendo uno de los años más letales para los periodistas. Es duro de soportar el hecho de que 140 periodistas hayan perdido la vida. Debería servir también para recordar todos los sacrificios que nos exige la causa de libertad de expresión.
A la largo del año, hicimos lo que pudimos para reforzar nuestras campañas contra la impunidad, de Filipinas a Somalia, de México a Rusia. Pero está ya meridianamente claro que no logramos detener esa sangría. La resolución 1738 de la ONU – que esperábamos supusiera el final de esa carnicería de periodistas – ha sido acogida de manera glacial desde su aprobación. Pero ya es hora de decir “basta”. Tenemos que renovar urgentemente nuestra perspectiva para conseguir un nuevo espíritu de nuestra campaña global dirigida a los gobiernos y a las instituciones internacionales y regionales.
Durante el último año, han aumentado los ataques a los derechos humanos. Para algunos gobiernos, el paquete más elemental de declaraciones internacionales sobre libertad de expresión se convierte en una sucesión de sermones beatos. Los periodistas se encuentran hoy día sometidos a una desviada y mayor influencia política, a una mayor vigilancia y a más restricciones que nunca. En muchas de las democracias no bien establecidas, vemos cómo el autoritarismo se atrinchera cada vez más. Muchos de nuestros colegas – sobre todo los que afrontan un gran sacrificio personal y profesional para luchar por el bien público – están en la cárcel o detenidos. Con la mirada dirigida hacia el año 2010, debemos estar dispuestos a levantarnos en todos y cada uno de los casos en los que es preciso defender los derechos de los periodistas, pelear por su seguridad, por su nivel profesional, por su compromiso con la verdad, por su independencia y por el interés público.
A pesar de la pérdida de credibilidad y del reflujo que conlleva la crisis financiera, muchos de nuestros sindicatos y organizaciones hacen frente a los retos más difíciles. Empresarios avaros, casi en todas partes, siguen mutilando su propio negocio al utilizar recortes de todo tipo, que conducen a la congelación de salarios y a la pérdida de empleo. Pero lejos de ceder ante al derrotismo, hemos hecho del futuro del periodismo una de nuestras prioridades. Y en nuestro próximo congreso todos nuestros afiliados compartirán sus propias experiencias para ponerse de acuerdo en cómo responder con la lucha hasta moldear de nuevo a nuestro sector. Hasta que consigamos que el periodismo profesional de calidad siga figurando en la cabecera de nuestra agenda.
Confío en que nuestros afiliados tengan la fuerza suficiente para enfrentarse a esas amenazas y a los riesgos globales. Para que enciendan otra vez la llama de nuestra misión dirigida a construir un futuro para el periodismo y para los periodistas.
Nuestras estructuras regionales refuerzan lentamente su capacidad para afrontar esos retos. Tras el lanzamiento sucesivo de nuestros grupos continentales en África y América Latina, otras regiones estudian cómo auto organizarse, con el punto de mira en las nuevas maneras de actuar y su reflejo en estructuras renovadas.
Asimismo, el próximo período trae consigo muchas oportunidades. De modo que, si nos mantenemos unidos, triunfaremos. Hago una llamada urgente a todos los afiliados para que se preparen para nuestro próximo congreso, que bien pudiera ser el del debate del futuro de la profesión y el que sirva para fijar la visión que tengamos del periodismo durante los años venideros.
Os deseo a todos lo mejor para estas fechas.
Jim Boumelha
















